ME LLAMO CARMEN Y TENGO OCHO AÑOS

Mis padres os escriben por mí, porque yo no sé escribir.

Y no sé si sabré algún día.

Yo no puedo llamaros, porque no puedo hablar.

Y no sé si podré algún día.

Yo no puedo ir con vosotros, porque no ando bien.

Y no sé si lo haré algún día.

Pero yo tengo cerebro y memoria, y os prometo pensar en vosotros y sonreíros si me prometéis ayudar a encontrar una solución a mi enfermedad.